Cada vez más empresas descubren que medir el impacto social no consiste solo en rendir cuentas, sino en disponer de mejores herramientas para tomar decisiones.
Cada año, miles de empresas publican sus memorias de sostenibilidad para rendir cuentas sobre su desempeño ambiental, social y de gobernanza. Sin embargo, detrás de ese ejercicio de transparencia está emergiendo un cambio mucho más profundo: la necesidad de convertir la información en una herramienta útil para la toma de decisiones.
Durante años, gran parte de los esfuerzos en sostenibilidad se han concentrado en medir emisiones, consumo de recursos o cumplimiento normativo. La dimensión social, en cambio, ha seguido siendo la más difícil de objetivar. ¿Cómo medir cuestiones como la inclusión, el bienestar de las personas, la calidad del empleo o la relación con las comunidades? Y, sobre todo, ¿cómo traducir esa información en decisiones que ayuden a mejorar?
La respuesta ya no viene únicamente de las exigencias regulatorias o de las expectativas de inversores, empleados y clientes. Cada vez más empresas están descubriendo que comprender su impacto social les permite gestionar mejor su organización, identificar oportunidades de mejora y reforzar la coherencia entre su propósito y su actividad.
Como señalaba recientemente Eva Serrano, Vicepresidenta de la Cámara de Comercio de Madrid:
"En un escenario tan volátil, global y regulado, o aprendemos a adaptarnos o nos quedamos en el camino, Pero, al mismo tiempo que parece esto tan agresivo, es realmente una oportunidad de cambio para todos y cada uno de nosotros si sabemos adaptarnos."
En este contexto surgen metodologías que ayudan a medir el impacto social con mayor rigor y comparabilidad, ofreciendo a las empresas un lenguaje común para comprender mejor cómo generan valor para las personas y cómo pueden incorporar ese conocimiento a su estrategia.
Medir el impacto social: del diagnóstico a la toma de decisiones
Responder a estas preguntas exige algo más que buenas intenciones. Requiere metodologías que permitan convertir una realidad compleja en información útil, comparable y accionable.
Con ese objetivo nació Prosper4ALL, la herramienta de medición del impacto social desarrollada por CODESPA en el marco del Observatorio Empresarial para el Crecimiento Inclusivo. Su propósito es ayudar a las empresas a comprender cómo sus decisiones generan impacto sobre las personas y ofrecerles un marco que les permita gestionar esa información de forma estratégica.
Desde sus inicios, Prosper4ALL ha contado con el apoyo de Boston Consulting Group y el IESE Business School. En la actualidad, su consejo asesor reúne a organizaciones como IBM, Open Value Foundation, Transcendent o Prodigioso Volcán, reflejando el carácter colaborativo de una iniciativa que busca avanzar hacia un lenguaje común para la medición del impacto social.
La metodología va más allá de analizar políticas o compromisos. Evalúa cómo las decisiones de la empresa repercuten en empleados, proveedores, clientes y comunidades, proporcionando una visión estructurada de su contribución al crecimiento inclusivo e identificando oportunidades para seguir mejorando.
Como explica Mónica Gil-Casares, Directora de Investigación e Impacto Social de CODESPA:
"La sostenibilidad social exige hoy hacerse preguntas incómodas: cómo se toman las decisiones, a quién afectan y quién queda fuera. Prosper4ALL no pretende ofrecer respuestas simples, sino ayudar a las empresas a entender mejor su huella social y a tomar decisiones más informadas y coherentes."
Pero la verdadera prueba del valor de una metodología no está en su diseño, sino en cómo transforma la manera de trabajar de quienes la utilizan. Y es precisamente ahí donde empiezan a aparecer los aprendizajes más interesantes.
Lo que cambia cuando las empresas empiezan a medir su impacto social
Más allá de los resultados particulares de cada organización, las experiencias de las empresas que han trabajado con Prosper4ALL revelan algo especialmente interesante: la medición no cambia solo los indicadores; cambia la forma de entender el negocio.
Lejos de convertirse en un ejercicio de cumplimiento o de reporting, el proceso invita a formular nuevas preguntas, revisar prioridades y descubrir oportunidades que, hasta ese momento, permanecían invisibles.
- Medir ayuda a mirar la organización desde otra perspectiva:
Uno de los primeros aprendizajes es que la medición del impacto social permite ampliar la forma en que las empresas analizan su propia actividad.
En ILUNION, Ana María López de San Román, Directora de Ética, Sostenibilidad y Alianzas, destaca que este tipo de herramientas contribuyen a reforzar la coherencia entre el propósito de la organización y el impacto que realmente genera.
En Grupo DIA, la experiencia fue similar. Trinidad Dávila, Responsable de Sostenibilidad, explica que el proceso les permitió analizar el negocio desde una nueva perspectiva, poniendo en valor iniciativas que ya estaban desarrollando e identificando nuevas oportunidades de mejora.
En otras palabras, medir no consiste únicamente en obtener un diagnóstico, sino en descubrir aspectos de la organización que ayudan a comprender mejor cómo se genera valor para las personas.
- Los datos mejoran las conversaciones y ayudan a priorizar
Otro de los aprendizajes compartidos es que disponer de información objetiva transforma la manera en que se toman decisiones dentro de la empresa.
Óscar Gutiérrez, Director de RSC de Randstad, define el proceso como "un ejercicio de madurez interna", capaz de ayudar a revisar prioridades y confirmar los ámbitos de la dimensión social sobre los que resulta más relevante seguir avanzando.
Su reflexión resume bien una realidad cada vez más presente en el ámbito empresarial:
"Las personas, ya sean empleados, proveedores, clientes o la sociedad en general, ya no quieren promesas; quieren pruebas."
En la misma línea, Pilar Hermida del Llano, Directora de Comunicación y Sostenibilidad de Grupo DIA, destaca que la evaluación permitió definir objetivos más concretos y disponer de indicadores cuantificables para comprender mejor el impacto de la compañía allí donde opera.
La conversación deja entonces de centrarse en percepciones y pasa a apoyarse en evidencias que facilitan la toma de decisiones.
- Medir también significa aceptar que siempre hay margen de mejora:
Existe otro aprendizaje que aparece de forma recurrente en todas las organizaciones participantes: la medición no solo confirma aquello que funciona; también pone de manifiesto los retos pendientes.
Las empresas coinciden en señalar la necesidad de seguir avanzando en ámbitos como la incorporación de criterios sociales en la cadena de valor, el desarrollo de indicadores comparables o la integración del impacto social en decisiones cada vez más transversales.
Para Repsol, ese es precisamente uno de los grandes valores de la metodología. Carlos Monjas, Responsable de Relación con Comunidades y Derechos Humanos, destaca que Prosper4ALL proporciona "un lenguaje común que permite compararnos con otras empresas y mejorar", ofreciendo una visión más completa del impacto social de la organización.
Más que un punto de llegada, la medición se convierte así en un proceso de mejora continua que ayuda a las empresas a identificar dónde están y hacia dónde quieren avanzar.
Un compromiso que cada vez comparten más empresas
El interés por incorporar métricas que permitan comprender y gestionar mejor el impacto social ya no responde únicamente a iniciativas aisladas. Cada vez son más las organizaciones que coinciden en la necesidad de avanzar hacia una medición más rigurosa y comparable de la dimensión social como parte de su estrategia de sostenibilidad.
Ese compromiso quedó reflejado recientemente durante la XXIII edición de los Premios CODESPA, donde Grupo DIA, ILUNION, Repsol, Iberdrola, Naturgy, Randstad y RocaJunyent recibieron un reconocimiento especial de manos de Su Majestad el Rey por su participación en el proceso de medición de Prosper4ALL.
Durante el acto, varias compañías pusieron de relieve el valor que aporta disponer de herramientas que permitan comprender mejor el impacto social de la actividad empresarial. Mónica Oviedo, Responsable de Desarrollo Sostenible y Agenda 2030 de Iberdrola, destacó:
"Nos parece muy relevante esta iniciativa de CODESPA, de Prosper4ALL, de intentar hacer un avance en medir no solo resultados económicos y operativos, sino también las implicaciones de la actividad empresarial."
En la misma línea, Enrique Tapia López, Director General de Personas y Recursos de Naturgy, subrayó:
“Este reconocimiento para nosotros supone reforzar nuestro compromiso con las personas y con la sociedad. El impacto social de todo lo que hacemos en Naturgy forma parte de nuestro ADN.”
Más allá del reconocimiento recibido, estas reflexiones evidencian una tendencia que empieza a consolidarse en el ámbito empresarial: la medición del impacto social deja de entenderse como un ejercicio de reporte para convertirse en una herramienta que ayuda a tomar mejores decisiones, identificar oportunidades de mejora y reforzar el compromiso con las personas.
Medir para comprender. Comprender para transformar
La sostenibilidad social ha dejado de ser una dimensión intangible que se aborda únicamente desde el compromiso o la intuición. Cada vez más empresas están demostrando que es posible medir su impacto sobre las personas con mayor rigor, identificar oportunidades de mejora y convertir esa información en un activo para la toma de decisiones.
No se trata de encontrar una fórmula perfecta ni de aspirar a medirlo todo. Se trata de disponer de mejores herramientas para hacerse las preguntas adecuadas, comprender mejor la realidad y orientar las decisiones con una mirada más amplia sobre el valor que la empresa genera en su entorno.
Ese es, precisamente, el camino que propone Prosper4ALL: acompañar a las organizaciones en la incorporación de la medición del impacto social como una práctica de aprendizaje continuo, capaz de fortalecer la estrategia empresarial y contribuir a un crecimiento más inclusivo.
Porque, en un contexto en el que la dimensión social adquiere un peso creciente en la competitividad de las organizaciones, las empresas que mejor comprendan el impacto de sus decisiones serán también las que estén mejor preparadas para generar valor de forma sostenible para las personas, la sociedad y el propio negocio.
Para profundizar: tres experiencias de empresas
Las conclusiones que recoge este artículo se apoyan en la experiencia de organizaciones que ya han incorporado la medición del impacto social como parte de su estrategia de sostenibilidad. Si quieres conocer con más detalle cómo vivieron ese proceso y los aprendizajes que extrajeron, aquí te compartimos algunas entrevistas:
- Óscar Gutiérrez, director de RSC de Randstad, comparte por qué considera que medir el impacto social es un ejercicio de madurez organizativa y una forma de responder a la creciente demanda de evidencias por parte de empleados, clientes y otros grupos de interés. Ver entrevista completa
- Trinidad Dávila, Responsable de Sostenibilidad en Grupo DIA, explica cómo el proceso de evaluación les permitió incorporar una nueva perspectiva sobre el impacto social del negocio. Ver entrevista completa
- Pilar Hermida del Llano, Directora de Comunicación y Sostenibilidad en Grupo DIA, comparte cómo la medición ha contribuido a definir objetivos y a disponer de indicadores cuantificables para comprender mejor el impacto social de la compañía. Ver entrevista completa
